domingo, octubre 07, 2007

ALIENS, el regreso

Tras unas merecidas (al menos para mis sufridos lectores) vacaciones, retomo el tema que había esbozado en mi última entrada. Y no me refiero al apasionante mundo de los Dirndl y los Lederhosen, sino al no menos apasionante pero mucho más inquietante universo de los OVNIS. En concreto, quería hablarles del famoso Astronauta de Palenque, cuya tumba fue descubierta por el profesor Ruiz el 15 de Junio de 1952, en el interior de una pirámide Maya. Para refrescarles la memoria, especialmente al público masculino, al que seguramente se le hayan quedado mejor grabadas otras imágenes, retomo las dos fotos comparativas que muestran la excepcional similitud entre el grabado de la tumba y una càpsula espacial como las que fueron enviadas a la luna.

Comparativa entre el grabado de la tumba del Astronauta de Palenque y una interpretación artística de un módulo lunar como el usado en la filmación de la supuesta llegada del hombre a la Luna. Aparte de la impresionante similitud, si el ser enterrado allí no era extraterrestre, ¿por qué narices los mayas le pusieron de nombre "Astronauta de Palenque"?...

Dejando a un lado que, como todo conspiranoico sabe, la llegada del hombre a la Luna no fue tal sino un montaje bastante burdo del gobierno de los Estados Unidos para salir del paso en su fracasada carrera espacial, y que algunos detalles ornamentales del dibujo del módulo lunar tal vez no sean totalmente fieles al diseño original de la astronave que fue utilizada en la falsa conquista de nuestro satélite, y que esta vez he añadido un sutil sombreado sobre la imagen de la lápida para facilitar la comparación... el parecido es asombroso!! Los escépticos se preguntarán, por qué un módulo lunar y no un platillo? La respuesta es sencilla: la tumba de Palenque tiene unos 14 siglos: por aquel entonces los extraterrestres (sin duda Ummitas, como veremos más adelante) se encontraban en las primeras fases de exploración, y usaban artilugios semejantes a los que técnicos de la NASA copiaron más adelante para su show Lunar. Como todo el mundo admite, incluso los más escépticos (ver artículo en EL PAIS), los primeros platillos volantes (a excepción de los Vimanas indios) no fueron descubiertos hasta el verano de 1947, cuando el piloto aficionado Kenneth Arnold se topó con siete extraños objetos que se desplazaban por el cielo a velocidad supersónica mientras sobrevolaba con su avioneta el monte Ramier.

Ya se, algunos escépticos aún me dirán que esto no prueba nada. Sin embargo, el enigma de Palenque aún esconde mayores sorpresas. Dos investigadores de Niza (Guy Tarade y André Millou) han encontrado en unos manuscritos del Populvuh* (libro sagrado de los mayas) en los que se habla de una civilización infinitamente antigua que conocía las nebulosas y todo el Sistema Solar: “Los de la primera raza eran capaces de todo saber. Estudiaban los cuatro rincones del horizonte, los cuatro puntos del arco del cielo y la cara redonda de la Tierra”.

*Cabe decir que del Populvuh no queda copia alguna escrita, pero cualquier maya lo sabe recitar de memoria. También hemos de admitir que, pese a la buena fe de los conquistadores españoles y los no menos civilizados Aztecas, tampoco sobrevivieron muchos mayas... De todos modos, la tradición oral se mantiene más o menos, lo que permitió a los investigadores reescribir el libro, a mano (no llevaban la máquina de escribir en sus entrevistas con los nativos) lo que dio lugar a los manuscritos antes mencionados.

Impresionante, ¿verdad? Pues esto no es todo: la tumba contiene los restos del “dios blanco precolombino”, o “el hombre de la máscara de jade”, como lo conocieron los conquistadores españoles. En efecto, el difunto no era un maya: ni su morfología ni su estatura (175 cm) coincide con la de los humanos que habitaban en la zona. Sin duda alguna, todos estos detalles coinciden asombrosamente con la apariencia típica de un habitante del planeta Ummo, como los que aterrizaron en los barrios obreros de Aluche y San José de Valderas (Madrid) entre 1966 y 1967, y que Doña Eugenia Arbiol de Alfonso (foto izquierda) pudo ver perfectamente desde su ventana del segundo piso en la Calle Campo Florido de San José de Valderas (Bueno, de hecho Doña Eugenia pudo ver el aterrizaje de San José de Valderas, pero no el de Aluche, y en ningún caso pudo ver a su tripulación).

Un típico ummita según la prestigiosa revista argentina "2001", y dos ejemplos típicos de Ummitas colonizadores.


Por si esto fuera poco, los grabados mayas están repletos de alusiones a seres extraterrestres y tecnologías desconocidas por los humanos. Abundan los personajes con apariencia de astronauta, así como de seres empleando las ondas sonoras como fuerza motriz. Remontándonos en el tiempo, sus predecesores los Olmecas nos han dejado asombrosas cabezas esculpidas ataviadas con un típico casco de astronauta. También tenemos a la Diosa Orejona que, según las tradiciones andinas, provenía de Venus. Aunque la civilización maya queda un poco lejos de los Andes, está en el mismo continente, que no es poco.

Gigantesca cabeza Olmeca con su característico casco de astronauta, cuyos rasgos me resultan relativamente Póssimos... Diosa Orejona con su nave espacial, y un grabado maya mostrando dos extraterrestres, el de la izquierda examinando un radar y el de la derecha empleando un sistema de propulsión sónica, cuyo parecido con un cigarro es sin duda casual.


En fin, a pesar de que los esfuerzos de algunos escépticos y de organizaciones con oscuros intereses por desprestigiar las investigaciones sobre los OVNIS, es evidente que los extraterrestres nos visitan desde hace mucho tiempo, y que algunos no tan sólo se han quedado sino que han llegado a ser estrellas del rock o incluso a convertirse en la mayor terrateniente del Estado Español, recibiendo por ello una ingente cantidad de dinero de la Unión Europea en concepto de subsidios agrarios, a pesar de no haber pisado un campo de trigo en su vida.

Para acabar, les dejo con algunos comentarios para la reflexión, del casi prestigioso científico norteamericano Hyar Verril, que si bien no tienen nada que ver con Palenque, no dejan de ser inquietantes:

La altiplanicie de Bolivia y del Perú evoca otro planeta. Aquello no es la Tierra, es Marte. La presión del oxígeno es allí la mitad de la del nivel del mar.
Seres humanos que sabían trabajar los metales, que tenían observatorios y poseían una ciencia que les capacitaba para efectuar obras que son casi imposibles con los medios actuales; algunas de las obras de irrigación serían a duras penas realizables con nuestras perforadoras eléctricas.
"¿Por qué unos hombres que no utilizaban la rueda construyeron grandes carreteras pavimentadas? Creo que los grandes trabajos de los antiguos no fueron realizados con útiles de tallar piedra, sino con una pasta radiactiva."

cf. Varios autores, 1969, "Cíclope, la incógnita del espacio", Cíclope, S.A.E.

Moda de Pierre Cardin para la temporada 1969/1970. Sin duda los diseñadores de moda de finales de los 60 aún estaban en contacto con la cultura del momento, no como los de ahora, que viven en otra galaxia...

y algunos hasta se consideran "artistas" jajaja!...


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